Hoy en día, resulta muy común encontrar campañas publicitarias de diferente índole aportando soluciones a un problema muy generalizado en la actualidad de los países desarrollados: el sobrepeso y la obesidad. Campañas que se anuncian de muchas formas distintas y en las cuales los títulos más explotados son: como perder peso rápido, perder peso en pocos días, entrenador personal para perder peso.

De este modo, muchos tratamos de buscar la mejor fórmula para conseguirlo con toda la información de la que se dispone. No obstante, no existe una fórmula única e inigualable, sino que el proceso de pérdida de peso es mucho más complejo de lo que nos anuncian y, en todos los casos, depende de a quién va dirigido. Por tanto, la llave que nos abre las puertas a obtener un buen resultado es la individualización, término muy utilizado por los profesionales de la salud, el ejercicio físico y la nutrición.

Tras un bombardeo de campañas sobre perder peso, un concepto que se ha generalizado mucho en la población es el de “déficit calórico”, que define un aumento del gasto calórico y, por el contrario, una disminución de la ingesta, como si de una balanza se tratase. A pesar de tener cierta veracidad, el hecho de pensar que se trata de un proceso tan simple como “hacer más deporte y comer menos” ha llevado a ciertos errores. Por ejemplo, si hiciésemos caso a la lógica de esta balanza, sabiendo que el nutriente que más energía nos aporta es la grasa y el ejercicio que más utiliza esta es el aeróbico, con eliminar la grasa y salir a correr ya lo tendríamos hecho. Pero el cuerpo humano no es una máquina lógica.

El proceso por el cual nuestro organismo digiere, aprovecha o almacena los alimentos depende de muchos factores, de manera que no todos aquellos alimentos cuyo aporte calórico es en teoría elevado, se relacionan con un aumento del peso y, en ocasiones, pueden incluso estar relacionados con el proceso contrario como el aceite de oliva virgen o el aguacate. Podríamos entonces decir que en la balanza calórica un kilogramo de paja no es igual a uno de hierro. Y es el profesional de la nutrición quien sabe cómo se produce y quien se adapta a las necesidades de cada persona.

En el otro platillo de la balanza nos encontramos lo que nosotros gastamos, que depende de nuestro gasto en reposo o basal y la actividad que realicemos. Como se mencionaba en párrafos anteriores, el entrenamiento aeróbico puede ser una de las opciones elegidas para aumentar la actividad en forma de ejercicio físico ya que consumiríamos una gran cantidad de energía al realizarlo. Pero hay que tener en cuenta que si realizamos 1 hora de ejercicio, restan 23 más que resultan igual o más importantes. Por esto último, entra el tan olvidado en estos procesos que sería el entrenamiento de fuerza o también la combinación de ambos. Esto nos ayudaría a aumentar el gasto basal, variando nuestra composición corporal, siendo lo realmente importante por encima del peso total. Existen muchos métodos de entrenamiento y seguro que el profesional de ejercicio físico al que se le consulte estaría interesado en explicarlos más detalladamente.

Sí estas interesado en más información sobre los tipos de entrenamientos para perder peso o estás buscando un entrenador personal, contacta con nosotros sin compromiso, estaremos encantados de ayudarte.

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