Una vez finalizada la etapa navideña nos encontramos a mediados de enero y a todos nos entran las prisas para activarnos lo antes posible y “recuperar” lo perdido sin saber muy bien cómo orientar nuestros entrenamientos o nuestra dieta. En este post vamos a hablar un poco de las claves para empezar el año adquiriendo unos buenos hábitos que nos ayuden a mejorar nuestra composición corporal y nuestra condición física de una manera que podamos mantener a largo plazo.

En primer lugar, lo más importante es mentalizarse de que los procesos de pérdida de peso no han de ser precipitados y, por tanto, no debemos fiarnos de aquellos anuncios o productos “milagro” que nos dicen que en 4 semanas habremos conseguido nuestro objetivo. Para mantenernos sanos y que nuestros objetivos perduren en el tiempo debemos realizar un cambio de hábitos que ha de efectuarse de manera gradual, tanto para el ejercicio como para la alimentación. Ahora vemos ambos casos de manera aislada:

-En cuanto al ejercicio físico, indicar que si buscamos entrenar por encima de nuestras capacidades cuando nuestro cuerpo aun no está preparado, el riesgo de lesión será muy alto, además de que seguramente nos veamos superados y abandonemos tarde o temprano en el intento. Por ello, es importante realizar una valoración inicial con un profesional cualificado, ver nuestras posibles limitaciones y nuestro estado de forma inicial y comenzar con una adaptación al esfuerzo lógica en función de los resultados. Esta adaptación, preparará las estructuras de nuestro cuerpo para ser sometidas a cargas mayores y garantizar el efecto positivo del entrenamiento.

¿Entrenamiento de fuerza o cardio?

“Para perder peso hay que hacer mucho cardio”. Seguramente hayamos escuchado esta afirmación en numerosas ocasiones pero, ¿es una realidad o un mito más sin ningún fundamento? En primer lugar, indicar que esta afirmación no nace de la nada, sino que era una recomendación general derivada de que, al realizar este tipo de ejercicio, nuestro organismo utiliza y “quema grasas” como vía energética.

No obstante, ya desde hace unos años, se ha demostrado que el entrenamiento de fuerza parece tener un papel igual o incluso más importante ya que, al aumentar nuestra masa muscular, nuestro gasto calórico aumentara no solo durante a práctica, sino durante nuestro día a día aumentando el metabolismo basal. Recientes estudios han concluido que la mejor manera y más práctica es realizar ejercicio de fuerza en comibinación con el HIIT, mejorando nuestra composición corporal y realizando un gasto calórico igual o mayor que con el cardio pero en menos tiempo gracias al HIIT.

-En cuanto a la alimentación, tras una etapa en la que, si no lo hemos hecho del todo bien, hemos adquirido unos hábitos de excesos, donde el azúcar se ha convertido en el protagonista de nuestros postres y el consumo de alcohol ha sido mucho más elevado de lo un suele ser, es momento de un cambio.

Cambio que ha de realizarse de igual manera: adquiriendo unos nuevos habitos. Estos no han de suponer un esfuerzo muy grande ya que podríamos abandonarlos, por lo que podría ser recomendable que se realicen poco a poco. Por ejemplo, sustituyendo el turrón o las galletas y bollería industrial por un poco de chocolate con un alto porcentaje de cacao. También podemos limitar el consumo de alcohol y sustituir comidas ricas en grasas saturadas por alimentos más saludables ricos en proteínas y fibra. Pero lo más importante sería seguir los consejos de un profesional de la nutrición que tenga en cuenta nuestras aracterísticas individuales.

En Wellfit, te invitamos a realizar una sesión de valoración con uno de nuestros profesionales y poder aconsejarte sobre cómo enfocar tus hábitos y comenzar el año de la mejor manera posible. Además, disponemos de un pack de bienvenida al año que podrás disfrutar de dos sesiones de entrenamiento personalizadas y una de nutrición a precio reducido.

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