Es necesario partir de la base de que, luego de aproximadamente 8 horas de sueño el organismo ha sufrido el período de ayuno más largo que pudo haber enfrentado durante todo el día, por lo cual resulta contraproducente someterse a otra situación de estrés que seria la de la actividad física, ya que cuando despertamos nuestro organismo necesita ingerir alimentos para poder funcionar de manera correcta y llevar acabo el trabajo muscular.

En una situación ideal, las personas deberían desayunar unas dos horas y media antes de someter al cuerpo a una rutina de ejercicios, pero eso es algo que resulta imposible para la mayoría.

Por eso, es recomendable una pequeña ingesta unos 40 minutos antes de la actividad física con alimentos fáciles de digerir, bajos en fibra, grasas y proteínas, ya que dichos nutrientes retrasarían el proceso digestivo. Podría ser, una pieza de fruta, un yogur desnatado, un pan tostado con mermelada o alimentos con un Índice Glucémico alto para que se absorban rápido y puedan ser utilizados como energía en la actividad.

Luego del entrenamiento si se puede comer un desayuno más completo con alimentos que ayuden a la recuperación del cuerpo. Pero, en definitiva, el tipo y cantidad de alimento a ingerir va a depender del tipo de actividad física que estemos por realizar. Ya que, por ejemplo, en los ejercicios de alta intensidad compuestos por intervalos, resulta imprescindible ingerir algo para que el cuerpo sea capaz de realizar el trabajo, el organismo requiere de energía suficiente o combustible para poder realizar el ejercicio de manera adecuada y obtener beneficios. El objetivo final que se busca es hacer un entrenamiento de calidad. Para ello uno tiene que estar en óptimas condiciones y la alimentación es fundamental para conseguirlo.

Y por último, ser conscientes de que un entrenamiento en ayunas es una estrategia que utilizan los deportistas de alto rendimiento para mejorar aún más, durante momentos puntuales de la temporada, una vez que ya llegaron al límite de sus posibilidades, y sin realizar esta estrategia de manera continua ya que lo que generalmente se busca lograr, son las buenas sensaciones durante los entrenamientos, y sin una alimentación adecuada lo que se logrará es que el ejercicio resulte más difícil de lo que debería ser y que la persona pierda la motivación de continuar con el entrenamiento.

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